Era un saino escuálido, su pelaje estaba gastado por el frió invierno que se avecinaba, tenia unas pequeñas marcas de cada lado de su lomo pero que con el tiempo se fueron perdiendo. Sus patas eran finas y flacas con una pequeña marca blanca en la izquierda.
De su carácter es difícil hablar, difícil de domar, y un poco testarudo. Audaz al caminar y un poco temeroso también. No era un caballo caro, ni pura sangre y sus destrezas no eran las mejores, no hacia nada especial, pero termino siendolo.
Parecía que no sabría lo que significaba el amor, pero con el tiempo todo fue cambiando y cambio la vida de otra persona a la que su vida fue a parar.
No era el mejor caballo para empezar a aprender, pero el tiempo hizo que entre ellos allá un amor profundo y todas sus cualidades fueron cambiando de a poco. Tan solo su nombre era mencionado que una relinchada era escuchada en el aire, aprendieron juntos y su amor creció una inmensidad, felicidad era verlos juntos, las tristezas se olvidaban cuando estaban juntos y parecía que ningún problema surgía cuando salían juntos.
Ese caballo de ninguna habilidad en especial tenia una mirada que penetraba los ojos de cualquiera, una mirada muy especial y un cariño que era dificil olvidar.